7.11.06

Miradas














Compartamos conclusiones en este espacio y construyamos esa "nueva manera" de la que habla Einsten, ENTRE TODOS, porque producir conocimiento, socializarlo y contribuir de esa manera, a "mirar" el problema desde otro lugar, es una manera de ejercer nuestra ciudadanía.
¡Felicitaciones por el trabajo realizado
y por los que a partir de éste, vendrán!

16 comentarios:

Anónimo dijo...

Al llegar al final del camino, se ha descubierto que lejos de disipar las dudas que se tenían al comienzo de la investigación, se han descubierto otras nuevas, que surgieron en el intento por resolver las primeras. Sin embargo, esto no debe sorprender a nadie, porque todo proceso de investigación se cierra sólo en apariencia. Ninguna investigación “resuelve” completamente los problemas formulados. Generalmente la respuesta es sólo parcial, o hay ciertos elementos de confusión o, en el mejor de los casos, la respuesta eficaz de un problema implica la aparición de varios otros nuevos problemas para investigar. Para entender esto siempre se debe tener presente que la tarea del hombre por resolver los interrogantes del mundo que lo rodea y de su propia práctica es un ciclo circular e inacabable.
En este trabajo se partió de una hipótesis relacionada con la crisis que afectó a Tartagal en el último verano. Esa hipótesis tuvo su origen al intentar dar respuesta a un problema de conocimiento. Se quería saber cuál había sido la reacción y la acción de la población tartagalense ante la crisis social, que devenía de la ecológica, y ante el no reconocimiento de sus derechos por parte de las autoridades. Se hizo hincapié en los derechos de los damnificados, es decir, de aquellos que se encontraban en una situación de desventaja por haber perdido sus viviendas. Por esa razón se analizó el artículo 25/1 de la Declaración Universal de Derechos Humanos, que consagra y garantiza, entre otras cosas, el derecho a una vivienda digna.
Para poder adentrarse de lleno a lo que fue la crisis social y la violación de derechos, previamente se analizaron, a grandes rasgos, las posibles causas del desastre y sus consecuencias.
Con respecto a las causas, la cuestión es compleja porque existen muchas posibilidades de las cuales no se tiene certeza absoluta. Algunos afirman que las intensas lluvias serían las causas; otros dicen que la deforestación que se realizó en las cuencas altas de Tartagal, y otros aseguran que la naturaleza no tuvo nada que ver y que la causa del desastre fue la falta de mantenimiento del canal del río. En este último caso comenzaría a aparecer la imagen controvertida y la responsabilidad del intendente, puesto que en 1997, la Legislatura Provincial sancionó el Código de Aguas en el que se estableció que los municipios debían hacerse cargo del mantenimiento de ese tipo de estructuras, además de los canales de desagües pluviales, entre otros. En algún momento, también se debería haber tomado en cuenta la posibilidad de que a lo mejor el municipio no contaba con los recursos financieros para cumplir con sus funciones. No debe olvidarse que si las funciones que tradicionalmente han sido ejercidas por el Estado nacional o provincial se delegan en los municipios sin una transferencia proporcional de recursos materiales, humanos y técnicos, la descentralización puede producir un grave prejuicio para las personas afectadas por las decisiones.
De igual modo, como se tenían más dudas que certezas en cuanto a las circunstancias que motivaron el desastre, se dejó abierto el debate para aquellos que tuvieran las herramientas necesarias para defender su postura.
De lo que no quedaron dudas fue de la existencia de una crisis ecológica no solamente local, sino mundial, que debe su surgimiento a una cosmovisión naturalista, imperante en todo el Occidente moderno desde la Revolución Industrial de 1750. El naturalismo ha llevado a una explotación de la naturaleza para fines económicos y científicos, y ha ocasionado una situación abismal que puede interpretarse a partir de una serie de problemas ambientales que están aquejando al planeta. Por esa razón, lo que se busca es una modificación en el pensamiento de las personas que permita ver a la naturaleza y al hombre no como dos realidades opuestas, excluyentes o superpuestas, sino complementarias que se ayudan mutuamente y que se encuentran en igualdad de condiciones. Si bien es cierto, los Estados han empezado a tomar cartas en el asunto mediante la sanción de leyes y normas que protegen al medio ambiente como un patrimonio de la humanidad, todavía no se han logrado totalmente los objetivos deseados. Asimismo, como una manera de colaborar con las autoridades gubernamentales en algunos asuntos como los ambientales, se ha ampliado la participación de los ciudadanos mediante la apertura de algunos derechos como el de iniciativa popular, el cual está consagrado en la Constitución Nacional.
En cuanto a las consecuencias de un desastre, se destacó la destrucción de propiedades que, en efecto, fue lo que le otorgó carácter y trascendencia social a una situación que parecía meramente natural o política. A esto se sumó, por supuesto, la constante movilización y manifestación de los damnificados y/o evacuados. Este momento fue clave para iniciar el análisis de la hipótesis y determinar si se había comprobado, refutado o si necesitaba ser reformulada.
En primera instancia se pensó que las autoridades no habían hecho absolutamente nada para superar la crisis, especialmente para asistir en sus necesidades a la gente más afectada, como fueron los damnificados, quienes injustamente fueron testigos del desmoronamiento de sus viviendas.
Basándose en el análisis bibliográfico y en las técnicas de recolección de datos, como son las encuestas y las entrevistas, se estableció que la primera parte de la hipótesis, referida a las acciones de gobierno, se debía reformular.
Los gobernantes respondieron, en gran medida, de acuerdo a lo que establecían las normas escritas. Realizaron, por ejemplo, actividades de asistencia social, asistencia sanitaria, transporte, comunicaciones, etc. Como casos concretos se pueden mencionar los aviones Hércules que envió, en varias ocasiones, la Secretaría de Desarrollo Social de la Nación con mercadería y ropa para los damnificados; el avión y el helicóptero que puso a disposición el Gobierno Provincial para el traslado de personas y medicamentos; también se hicieron relevamientos y censos con el objeto de evaluar la situación en materia de salud, seguridad, alimentación, servicio de agua potable de todas aquellas personas que vivían en la ribera del río; por ultimo, no pueden dejar de mencionarse los convenios que se firmaron entre el Intendente y la COREBE, y entre la Provincia y la Nación, con el fin de agilizar la ejecución de obras públicas para el Norte Salteño.
Como puede verse el gobierno sí actuó, sí tomó cartas en el asunto. El problema radica en que no hubo una correspondencia entre lo que ofrecía el gobierno y las expectativas de las personas. Ellas manifestaron, en las entrevistas y encuestas, que el gobierno intervino en la crisis después de un tiempo previo de indiferencia y que lo hizo de una manera paliativa, aplicando “remiendos”. En ese sentido la primera parte de la hipótesis se reformula ya que el gobierno sí respondió pero de manera paliativa, incompleta e ineficaz. Un ejemplo de eso lo constituyen los 53 casos de viviendas que “resolvió” el Estado: a 22 familias se les adjudicaron viviendas; a otras 18, viviendas alquiladas; y el resto pasó a vivir en un hotel de la ciudad.
El nivel de gobierno que resultó más atacado con críticas devastadoras fue el municipal. Fue calificado de indiferente, incapaz, negligente, inepto.
Precisamente por esa indiferencia e incapacidad para generar estrategias políticas de vivienda, y encontrar una solución rápida al problema, los damnificados vieron quebrantado su derecho a la seguridad social, apuntando especialmente a la vivienda. Ellos constituían un grupo vulnerable dentro de la sociedad tartagalense porque sufrieron los estragos de un desastre que apareció de repente en sus vidas, pero a su vez, se definieron como un grupo desprotegido y olvidado, puesto que cada día que pasaba, veían más lejos la posibilidad de tener nuevamente una casa propia. Este tipo de violación que se advirtió en la crisis de Tartagal corresponde a una violación de Derechos Humanos por omisión, ya que se produjo por la indiferencia de los funcionarios públicos ante una situación que requería su inmediata intervención. Ese requerimiento a las autoridades era totalmente válido por diferentes motivos. Primero porque es el Estado el responsable de garantizar el pleno ejercicio de los derechos por parte de los ciudadanos y segundo porque no debe desentenderse de aquellas personas que hayan perdido sus medios de subsistencia por razones ajenas a su voluntad, como fue el caso de los propietarios de las viviendas ubicadas en la ribera del Tartagal, las cuales desaparecieron a causa de un siniestro grave.
Como consecuencia de la violación de Derechos Humanos, y haciendo uso de un mecanismo político- social reconocido legalmente, los damnificados exigieron el reconocimiento de su derecho a una vivienda. Las manifestaciones que llevaron a cabo alcanzaron la denominación de movimientos sociales porque despertaron un interés general en la población, no sólo en Tartagal, sino también en distintos puntos del país. Ese interés se materializó en ropa, calzados, frazadas, alimentos que llegaron desde muchos lugares.
De esta forma fue posible reconocer una polarización de procesos de interacción. Por un lado, estaba el enfrentamiento entre ciudadanos y políticos. Por el otro, la cooperación entre damnificados y no damnificados. Entonces se puede afirmar que la crisis se vivió como un choque y como un encuentro. Pero este último fue consecuencia del primero.
Finalmente la segunda parte de la hipótesis se comprobó, ya que los damnificados ante la violación de su derecho se vieron obligados a buscar su reconocimiento, mediante la utilización de algún recurso, y en este caso, fueron las manifestaciones, tal como se afirmó anteriormente.
Para algunas personas, la población tartagalense actuó inadecuadamente porque las manifestaciones eran símbolos de violencia. Para otras personas, los tartagalenses actuaron en función de sus necesidades, lo cual es bastante aceptable, más aún cuando están en juego los derechos de algunos individuos.
Antes de juzgar con ligereza, se debe pensar que no importa el modo en que se lo haga, lo importante es velar por el cumplimiento de todos los Derechos Humanos, porque son ellos los que establecen las condiciones de convivencia necesarias para el desarrollo pleno de la persona humana; por ello son exigibles. También se debe pensar que los Derecho Humanos no se logran en forma completa de una vez y para siempre. Su vigencia y ampliación son fruto no sólo de la lucha contra sistemas antidemocráticos que violan estos derechos en forma manifiesta, sino también de la reflexión crítica sobre la experiencia cotidiana en la que a veces se producen violaciones encubiertas como la intolerancia y el prejuicio.

Anónimo dijo...

CONCLUSION
Hablar de algo tan común, tan interesante como es la sociedad no es tarea fácil. Todos saben a qué se refieren cuando dicen sociedad, sin embargo resulta difícil encontrar una definición que abarque todos los aspectos de la misma.
El hombre es un ser social, está inmerso en la sociedad desde que nace hasta que muere. Se tomara el concepto sociológico de sociedad para hablar de la misma el cual consiste en definir a la sociedad como una unidad social compuesta por personas, grupos e instituciones, que se desarrollan en un tiempo y espacio determinado
Las personas que la forman constituyen una unidad demográfica y comparten una zona geográfica común. Esta compuesta por grupos de personas que tienen una cultura semejante, actúa como un todo aun cuando existan diferencias funcionales internas y que se pueda reconocer como una unidad social única.
Es necesario precisar que a la sociedad civil y a los partidos políticos les compete un rol histórico importante, el cual es: modificar de ser necesario, sus esquemas ideológicos, programáticos, estructurales y sobretodo su forma de acción, actuando ya en la solución de sus problemas, utilizando formulas creativas en las que participe la sociedad civil, para adecuarlos a la modernidad, fortaleciéndose así, el sistema democrático.
Todo lo mencionado, debe ser efectuado en aras de la superación socio económica, y mirando como centro de nuestra preocupación la situación por la que pasa Tartagal por encima de los intereses personales o de grupo, puesto que las autoridades tienen que saber conducir el país con sabiduría, con el apoyo de la ciencia, y la técnica, utilizando todos los mecanismos que da la modernidad, y así poder conducirnos hacia una sociedad desarrollada permitiéndonos salir del circulo vicioso de la pobreza y miseria en que nos encontramos.
Se puede observar claramente que los políticos no desarrollaron bien su labor, no tuvieron la capacidad de evitar una crisis que ya estaba prevista y de garantizar la seguridad de las personas por medio de sus acciones, mediante el otorgamiento de permisos de deforestación a empresas agrícolas, madereras y petroleras, cualquier lugareño observador sabe que la tala de un bosque nativo es el primer paso hacia los desiertos. Pero la mayoría de los funcionarios y organismos públicos parecen ignorarlo. Para ellos es más redituable políticamente hacer obras de cemento, entregar viviendas o hacer donaciones, y responsabilizar al cielo por las inundaciones; por no respetar el artículo dispuesto en el código civil y por no desarrollar los proyectos que se habían presentado antes de la crisis.
Está comprobado técnicamente que tal desastre natural es el efecto del accionar de las multinacionales que deforestan indiscriminadamente las Yungas salteño-bolivianas, barreras naturales contra las fuertes lluvias típicas del clima de la región. Las aguas de las vertientes de los cerros en el verano no encuentran contención cayendo directo al suelo, erosionándolo, y a los ríos, modificando y multiplicando sus cauces hasta hacerlos desbordar.
Por otro lado, también hay que hacer referencia al rol que los ciudadanos no supieron cumplir, si bien algunos votan con responsabilidad teniendo en cuenta las propuestas factibles de realización, o bien lo que es peor votan en blanco o votan un partido en especial sin tener en cuenta las propuestas de los demás partidos, pero la gran mayoría luego de su obligación de votar, no participan mas en la vida política, es decir no están informados de los que pasa en su entorno y no participan de los actos públicos, los cuales podrían haber evitado la crisis o si bien no se habría evitado uno sabría que trataron de hacer algo para beneficiar a su ciudad.

Aunque uno elige a los mandatarios considerando que desempeñaran su rol de la mejor manera posible, es importante la colaboración del pueblo para que este pueda desarrollar bien su labor, es común escuchar críticas hacia los representantes del pueblo cuando en realidad lo que sucedió en Tartagal no fue solo culpa de los políticos, sino que todos tiene un grado, en mayor o menor medida, de responsabilidad.
Es un hecho que ‘alguien’ debe gobernar, ‘algo’ debe ejercer el poder, tanto en el país como en el Municipio. Resulta impensable el vacío de gobierno, de poder político y económico, pero no es lo mismo gobernar, con vientos desfavorables, sin visibilidad, que hacerlo en medio de la serenidad, con cielo despejado y en favorables condiciones, y para lograr esto es imprescindible una sociedad unida en la que la prioridad sea el bienestar de todos los habitantes que la conforman y dejar de lado los intereses personales para poder construir un lugar mejor.
La interacción del hombre y el medio ambiente es algo natural para poder lograr el progreso del hombre y para poder desarrollar de proyectos económicamente rentables, pero esto no significa que debe haber una tala indiscriminada de los bosques, sino que se requiere una fuerte presencia del Estado que ordene y priorice intereses privados y generales, del presente y a futuro, para poder evitar así la tala indiscriminada de los bosques nativos, es por eso que se necesita una economía de desarrollo sustentable.
Lamentablemente como consecuencia de mal desempeño de las autoridades y de los ciudadanos, cientos de familias se encuentran en una desesperada situación de desprotección, carencias e incertidumbre.
La situación por la que pasó Tartagal es un ejemplo para todo el país, para que las autoridades y los ciudadanos cumplan con sus obligaciones y recapaciten ante sus actos teniendo en cuenta las posibles consecuencias de los mismos. Es posible vivir en una ciudad y un país mejor si cada uno asume el rol que le corresponde y lo desempeña en relación al bien común.
Si la conclusión de este trabajo se limitara únicamente al análisis de los hechos y responsabilidades de esta crisis que aún nos hace pagar sus efectos, sería un trabajo incompleto, por ello es importante que el resultado final de este trabajo se plasme en un verdadero plan de acción para el futuro de nuestra ciudad.
Identificar a los responsables es un paso no la solución. Asumir las propias responsabilidades es otro paso pero tampoco es la solución.
El problema que hoy vive Tartagal se viene gestando desde hace décadas, y debemos ser concientes que llevará décadas también solucionarlo.
Hoy se pueden paliar las consecuencias con entrega de viviendas o reubicación de las personas afectadas, pero esa tampoco es la solución.
La educación del ciudadano es la clave a una efectiva solución de este y otros problemas que como sociedad nos aquejan. En primer lugar porque “los políticos” a quienes se los analiza siempre como un grupo diferente a los ciudadanos son en primer lugar ciudadanos y aún antes que ello son: habitantes. Ellos deben tener conciencia que también son perjudicados por la situación y los habitantes que no ejercen un rol político, deben comprender que los elegidos han salido por su elección.
La clave es entonces considerar que es lo que se quiere como sociedad, como grupo humano de convivencia que persigue un interés común y educarnos para lograr ese objetivo en la conciencia que debemos lograrlo como conjunto
La hipótesis inicial se comprueba, pero debe ser reformulada para poder ser mas especifica: los derechos de los habitantes de la ciudad de Tartagal no se respetaron y/o garantizaron ante lo sucedido en la crisis ecológica que sufrió la ciudad, las personas durante este periodo no tuvieron garantizada su seguridad, y los ciudadanos tiene gran responsabilidad ante los hechos que acaecieron en la ciudad.

Anónimo dijo...

La difusión entre los integrantes de una sociedad sobre el concepto pleno de ciudadanía tiene alrededor de veinte años, es “el derecho a tener derechos”, aunque todavía no tiene vigencia real.
Hoy todas las personas por el sólo hecho de serlo tienen la condición de ciudadanos y tienen derecho a exigir que se los respete como tales.
Las personas y las familias en el marco de la vida cotidiana y del Estado de derecho que define normativamente a las democracias, asumen en forma creciente roles protagónicos que reafirman su condición de sujetos, sea a partir de procesos de participación política, sea en el marco de conflictos que determinan, tensiones, rupturas y demandas. Ellos se desarrollan con modalidades no siempre prolijas y ordenadas por parte de las comunidades y las familias, pero que tienen un indiscutible tenor político.
No sólo se impuso en muchos casos la ideología “sálvese quien pueda”, sino que además de un “estado de derecho”, es un “estado que promueve los derechos”. Es decir es, por definición, una sociedad opuesta a un “estado de privilegios”, donde se margina a distintos estratos sociales.
Entendiendo por derecho aquello que puede ser extensible o reconocido legítimamente al conjunto de la sociedad. Pero esto se ha evaporado, porque este Gobierno ha abandonado la decisión de tratar de garantizar que quiénes la habitan pueden ejercer los derechos que le corresponden. Lo que no promueve este Estado que las personas afectadas sean personas de derechos.
Una de las formas por las cuales la población puede dar su opinión y también hacer valer sus derechos como ciudadanos es la siguiente:
La audiencia pública es una instancia de participación de la ciudadanía en el proceso de aprobación de los proyectos sujetos al estudio de Impacto Ambiental y Social. A través de este mecanismo la SeMADeS habilita un espacio institucional para que todos aquellos que puedan verse afectados o tengan un interés general o particular respecto a un proceso expresen su opinión sobre el mismo. Antes de realizar esta Audiencia Pública, un equipo que tiene que estar registrado por la Secretaría realiza un estudio de impacto ambiental, el cual es supervisado por un equipo de la Secretaría el cual va a dar su aprobación así pasa a la instancia de la Audiencia, y sino tiene que volver a realizarse. El poder publico puede en esta instancia expresar sus opiniones u objeciones las cuales no van a tener efectos vinculantes. Pero la SeMADeS debe tener en cuenta estas acotaciones en el momento de tomar decisiones ya que mejorará la calidad de las mismas. En el caso de ser desestimadas, se debe fundamentar tal decisión debida y racionalmente, de acuerdo a lo estipulado en los arts. 50 y 51 de la Ley Nº 7070 (ver apéndice J).
Según esta ley son objetivos generales del Sistema Provincial:
v Conservar muestras representativas de todas las unidades biogeográficas presentes en la Provincia;
v Propiciar y realizar investigaciones tendientes a encontrar opciones y técnicas, para lograr el desarrollo sustentable y la recuperación de hábitats;
v Conservar ecosistemas, ambientes y hábitats, terrestres y acuáticos;
v Amparar perfectamente en su lugar de origen, los recursos genéticos
v Proteger los ambientes que circundan las nacientes de los cursos de agua, garantizando su conservación a perpetuidad;
v Preservar y/o conservar el paisaje natural, bellezas escénicas, rasgos fisiográficos y formaciones geológicas;
v Garantizar el mantenimiento de la diversidad biológica y genética;
v Conservar el patrimonio cultural
v Minimizar la erosión de suelos, garantizando la protección de zonas de alto riesgo de desastres naturales.
Esta Ley se utiliza como un mecanismo de control, lo cual llevará a la integridad de la sociedad y a un desarrollo sustentable, o es lo que se quiere lograr...
El Estado ha implementado una política- económica basada en el desarrollo sustentable, lo cual traería beneficios a todos los pobladores de la zona elevando la calidad de vida de los mismos y a la vez respetando lo que esta Ley establece, pero ¿esta es la política que se esta desarrollando actualmente?. Según la información recolectada, esto no es verídico, ya que la política económica en la cual se basa es la de crecimiento económico, lo cual produjo grandes consecuencias, el nivel de vida de los pobladores de los sectores marginados ha disminuido notablemente y lo que se encuentra explicito en esta Ley no se esta cumpliendo, ya que la deforestación masiva, causa por la cual Tartagal esta pasando por una situación desesperante, ha provocado un temporal de lluvias que azotó a toda la población, destruyendo casas que se desmoronaban en la ribera del Río y sobre todo produciendo un impacto ambiental terrible en esta zona.

Al recolectar información a través de técnicas de indagación aplicadas,(ver apéncide C) se puede afirmar que las personas evacuadas han sufrido pérdidas materiales y no materiales, perjudicando así su bienestar, y dejando sus necesidades básicas insatisfechas, por lo cual se ve afectado su calidad de vida. También se puede hacer referencia a las personas que no han sufrido pérdidas materias pero que si se encuentran afectadas, en las entrevistas realizadas (ver apéndice C2) se ve claramente que esta situación ha perjudicado su bienestar, ya que han quedado aislados, sin comunicación ni paso hacia cualquier otro punto del país, sin contar los daños psicológicos también causados a los damnificados y a los que no lo estaban, ya que aunque éstos últimos no hayan perdido algo material pero si han sentido las perdidas de los otros y su sentimiento de pertenencia, hace que ellos al ver lo que esta pasando con su pueblo sientan una terrible amargura.
En los otros lugares en los cuales se han sufrido pérdidas materiales y no materiales, como ser la Virgen de la Peña (ver apéndice D), en la entrevista realizada al Padre Rubén(ver apéndice C3), se observa que los temporales han causado desastres y también se sigue afirmando que fue a causa de la deforestación masiva por parte de las empresas y aserraderos de la zona.
Esta situación ha provocado una crisis política, económica, cultural y sobre todo social, ya que los derechos de las personas han sido violados y el Gobierno no dio respuestas factibles para resolver esta situación.
Según la hipótesis planteada en este proyecto (ver apéndice A), el derecho que tiene cada persona a asegurar un nivel de vida adecuado y que el mismo asegure su bienestar y el de su familia, no ha sido respetado, y el Estado no supo desempeñar íntegramente su rol o función, lo cual al no haber interacción entre los actores provocó una ruptura, que se vio plasmada en las continuas manifestaciones producidas por los pobladores de la zona. Esta hipótesis se comprueba, asegurando que cada persona tiene este y muchos derechos que deben ser cumplidos y garantizados por el Estado. De manera que haya una igualdad de oportunidades en todos los sectores sociales.

Anónimo dijo...

Muy bien, chicas!!!!
Es interesante el planteo "Al llegar al final del camino, se ha descubierto que lejos de disipar las dudas que se tenían al comienzo de la investigación, se han descubierto otras nuevas, que surgieron en el intento por resolver las primeras" que realiza Carolina, planteo que es la escencia de toda investigación en Humanidades, en la que las respuestas siempre son inacabadas. Eso refleja que el conocimiento es una construcción cotidiana y que queda siempre abierto a nuevas miradas, como las que realizan luego Florencia, Cecilia y Constanza. ¿Les parece?

Anónimo dijo...

No hay duda alguna de que el problema de Tartagal implicó una catástrofe del tipo natural o ambiental. Esa catástrofe, aunque implican procesos naturales, se relaciona más con la influencia que tiene sobre la sociedad y las personas que se ven implicadas en ella. Por eso la ONU concibe los desastres naturales como “cualquier evento natural en el que mueran más de diez personas o cuyas pérdidas superen el millón de dólares”.
Pero en virtud, se cree que se debería considerar no solo el efecto presente, sino también futuro. Esto es por que en Tartagal, las pérdidas no hayan sido alrededor del millón de dólares, pero los efecto que puede llegar a producir el fenómeno acontecido, significará la muerte de muchas personas.
Sin duda esto en Tartagal no es ninguna novedad. Bendecida con un microclima que permite la vida de diversas especies exóticas y una diversidad cultural rica en expresiones, la zona esta ubicada dentro de la franja de territorio que posee unos de los índices de pobreza más altos en la Argentina. Sin embargo existen diversos acuerdos hechos con el gobierno provincial, para el desarrollo de actividades económicas que favorezca el progreso en la zona.
Pero este desarrollo es contraproducente, ya que implica que las personas aumenten sus ingresos, pero disminuya la calidad el ambiente a su alrededor. En síntesis, no aumenta el nivel de vida, por que si bien se tienen los medios para subsistir, estos se ven influenciados por el medio, que se convierte en una barrera para el buen desarrollos de los individuos.
Esto es lo contempla el concepto del Desarrollo Sustentable o Desarrollo Sostenido, como también se lo conoce. Este significa un modo de producción y de vida llevado adelante por una comunidad que utiliza los recursos del ambiente para desarrollarse, pero también pensando en el desarrollo de las generaciones futuras.
Así se ve que a lo largo de la historia el hombre ha buscado la manera de estar en armonía con su entorno.; ha tratado de encontrar un balance. Sin embargo, esta búsqueda significo que cometiera errores, pues no sabia bien como relacionarse con el entorno en un principio. Así se dieron a lo largo de diversas etapas, distintas concepciones de la naturaleza:
1) en un primer momento el hombre le teme al ambiente, pues este le muestra constantemente su poder en forma asombrosa. Esto quiere decir que en esos momento el hombre vivía en forma aislada de los otros, congregándose en pequeñas familias. Luego, con el tiempo y el crecimiento de la población, surgirían las aldeas.
2) Con el surgimiento de unidades sociales más grandes, el hombre encuentra en la naturaleza su guía y aliada. Así le guarda un profundo respeto y la venera como a su Dios. No trata de dominarla, pero entiende que la misma es útil. En esta etapa los hombres buscan las respuestas en la naturaleza.
3) Aquí el hombre ha evolucionado en su relación con el entorno y llega aun punto en que puede entenderlo de forma científica. La razón le permite borrar los mitos que el hombre creo y cultivó a lo largo de las edades Media y Antigua. Con la Tecnología y el consecuente avance da la ciencia, la naturaleza es la herramienta del progreso, por lo que debe ser explotada y utilizada para la satisfacción de las necesidades. Creencia basada en la teoría de que las reservas son inagotables.
4) Última etapa. El hombre ante grandes acontecimientos naturales, como los tsunamis, inundaciones, tornados etc., comprende que debe cambiar su relación con el medio. En síntesis se puede decir que creó un monstruo que luego no pudo controlar y se termino volviendo contra él. Es aquí donde surge la postura del desarrollo sustentable.
En virtud, la mayoría de los países aplican esta postura. Pero en realidad esta es una careta que se utiliza para no tener encima las organizaciones que se preocupan por el ambiente y la salud de las personas.
Este es el caso de Argentina, donde existen leyes que le dan relevancia al medio ambiente, como la ley 7070 de la Provincia de Salta, pero que en la aplicación no son efectivas. Y es por esta razón que el impacto ambiental de las empresas que trabajan en la zona no es controlado y arroja resultados imprevistos. Tal es así que nunca se imagino que las plantaciones de soja podrían servir como impermeabilizantes del suelo, contribuyendo a la celeridad con la que se desplazaba el agua.
Pero sin embargo, no es solo culpa de la falta de planificación da la provincia o del municipio, sino que es también consecuencia de los cambios ambientales que se van produciendo a nivel global. Estos factores son los relacionados con el calentamiento global, de los cuales se destacan: el Agujero de Ozono y el Efecto Invernadero.
Con respecto al primero se dice que contribuye al aumento de la temperatura y del nivel del mar, debido al derretimiento del hielo y la evaporación de carácter ascendente. Esto quiere decir que diversas ciudades costeras se verán amenazadas por la disminución de su territorio a causa del agua. Mientras que el segundo caso implica que se forman nubes con más frecuencia y que transporten gran cantidad de humedad, lo que explicaría el caudal de agua que llegó a arrastrar el Río Tartagal.
Por otro lado está el Efecto Invernadero, que contribuye al aumento de temperatura, pero por causa de los Gases de Efecto Invernadero que retienen la energía que la Tierra refleja al espacio. Esto implica que la temperatura aumenta por la presencia de mayor cantidad de energía. En equilibrio esto contribuye a que exista una temperatura adecuada para la vida. Pero una leve variación contribuye a un desorden y a consecuentes catástrofes. Así en Tartagal, el aumento de la temperatura, contribuyo a que se facilitaran las precipitaciones, que se descargaban con virtual violencia sobre el suelo incapaz de contener el caudal.
En parte esto es culpa de todos los tartagalenses, quienes llevan una vida poco organizada en el tema de la higiene. Esto contribuye a la acumulación de residuos, que en descomposición, arrojan a la atmósfera las sustancias causantes de los fenómenos y procesos. Por eso, con una buena política sanitaria, se podía haber disminuido el efecto del desastre.
Puesto que todo esto, también es responsabilidad de los funcionarios, se puede decir que ellos son los responsables primarios, pues su visión sobre el mudo y la vida es lo que influyo en el desenvolvimiento del fenómeno. En efecto, si las políticas emergentes hubiesen estado adaptadas a lo que podría llegar a ocurrir, esto se podría haber evitado.
Por su parte, la población, es también responsable por las siguientes razones:
1) La higiene que se mantiene en general en toda la población que afecta el desarrollo del ambiente, pues la existencia de muchos residuos, retrasa la capacidad de absorción que posee el ecosistema. Esto favorece la proliferación de plagas y el éxodo de diversas especies al ámbito urbano, como las ratas de campo.
2) La creencia en que es posible el regreso del Estado Benefactor, imposibilita al ciudadano para administrar sus propios derechos, lo que lo lleva a manifestar indiferencia y aislamiento con sus pares.
3) El desprecio por el medio ambiente que se produce en el actuar cotidiano de cada ciudadano. Esto crea una conciencia social, a través de la socialización, basada en la postura que dice que los recursos son inagotables.
En conclusión podemos decir que la hipótesis: Así se puede decir que en Tartagal ha existido una violación al Artículo 25-1 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos por parte de las autoridades, que ha permitido que se sucedan los hechos acontecidos en los meses de Diciembre, Enero, Febrero, Marzo y Abril, de conocimiento local, provincial y nacional. A esto se le agrega la influencia de fenómenos ambientales globales, como ser el calentamiento global (Efecto Invernadero en conjunto con el Agujero de Ozono), y humanos como la explotación intensiva de los recursos, se comprueba.
Esta comprobación es casi completa. Esto se debe a que en hipótesis no se lo considera en forma completa al factor ambiental como una causa. Por eso se destaca el hecho de que este factor se ha convertido en causa.
Por otro lado está la población, que no se menciona en la hipótesis en forma explícita, pero que se encuentra implicada en los conceptos de Derechos Humanos y Funcionarios. Esto es por que ambos conceptos implican la existencia de una población para ser efectivos y cumplimentarse en todo su significado.
“El Medio Ambiente es de todos y para todos, cuidémoslo

Anónimo dijo...

Todo hombre piensa, vive y espera poder cumplir sus sueños, y ¿Cuál sueño más grande y más satisfactorio que el de la casa propia?, para muchos, entre los meses de Diciembre a Abril, estos sueños se fueron derrumbando y cayéndose a pedazos y no de forma simbólica, ya que perdieron total o parcialmente sus pertenencias, sus casas, sus vidas. Sin embargo el gobierno provincial no tuvo en consideración las medidas pertinentes para salvaguardar la seguridad de estos ciudadanos, que al verse despojados de sus viviendas debieron aceptar el asilo provisorio ofrecido por el municipio, en el cual algunos todavía se alojan, bajo condiciones precarias y de hacinamiento, que tuvo como resultado hasta el momento el accidente de una niña que al caerse del edificio donde se aloja sufrio un politraumatismo craniano entre otras tantas fracturas.

Ninguna las personas damnificadas tendría que haber llegado al estado deplorable en que se encuentran sus viviendas, ya que el Estado Provincial según su propio código de Aguas se hace responsable de todas las obras de arte referidas a los cursos de agua, como así también su mantenimiento y preservación. Pero a pesar de las legislaciones vigentes el estado no hizo lo suficiente para mantener la seguridad de estas personas violando así no solo el Art. 22 de la Declaración de los Derechos Humanos , sino también sus propias legislaciones, lo cual genera un estado de caos e incredulidad política en el gobierno. A esto Hobbes lo denomina “estado natural o de guerra” ya que distintas facciones de una sociedad se ven enfrentadas por intereses disímiles, aunque parezca irrisorio, ya que por un la do están los ciudadanos de Tartagal que buscan solucionar sus problemas y por el otro totalmente opuesto los representantes políticos que hacen caso omiso a estas peticiones.

Esto se demuestra y queda registrado en la gran cantidad de notas y denuncias presentadas ante el gobierno, que ya suman más de cien, por lo vecinos de la zona que constantemente viven sufriendo a causa de las inclemencias del clima. A esto hay que sumarle la falta de control del canal del Río Tartagal.

Entonces podría resumirse que la inoperancia y el mal accionar del gobierno se deben al desinterés y a la necedad del mismo que frente a situaciones catastróficas hace oídos sordos, para definir el accionar del gobierno “no existen palabras” como respondería a una entrevista la Sra. MARTA JUAREZ (ver apéndice E).

Hasta ahora se ha podido observar las situaciones previas a la crisis, pero durante el problema en cuestión ¿qué hizo el gobierno de Salta?,… nada, recién dos meses después se larga la licitación pública para la canalización del Río Tartagal, de la cual es ganadora la U.T.E. INMAC-HONMAC con un proyecto que ronda los $9000000 para construcción de un disipador de caudal y la recanalización de Villa Güemes. Estas obras pudieron ser fácilmente previstas y no serian necesarias de haber considerado la reparación cíclica de las placas del antiguo canal, de las cuales ya no queda casi ninguna. Las obras serán realizadas en dos etapas, la primera que se espera terminar antes de la temporada de lluvia que es la construcción del disipador principal y la construcción de defensas. Y la segunda que se ocupará de refaccionar los tramos no afectados por la crecida del río y la construcción de un nuevo puente carretero que una a las dos cabeceras de la ciudad. Pero ninguno de los expertos consultados cree posible la finalización de la primera etapa, no por falta de capacidad de la empresa, sino por la demora ocasionada por los tramites burocráticos que se debieron hacer para llamar a licitación.

Merece un párrafo aparte en este informe el accionar del gobierno municipal, que sin muchos recursos trato, de una manera desesperada y podría decirse inutiles, frenar la crecida del río, ya sea para causar una sensación de seguridad o porque realmente estaban convencidos de poder acabar con la situación, acarrearon basura y cientos de bolsas de arena al lecho del río para poder frenarlo y en un abrir y cerrar de ojos todas desaparecieron bajo la furia del río, junto con el puente peatonal, casas, y más de 30 metros de ribera. Todo esto mientras el Intendente de la ciudad el Sr. DARIO VALENZUELA se encontraba fuera de la ciudad, y aparentemente como recuerda la Sra. Juárez “de vacaciones”.

Al estar en contacto con la población se puede apreciar la gran preocupación que ronda en el aire, sin embargo muy pocos saben de posibilidad de llamar a una consulta popular o audiencia pública que es una instancia de participación de la ciudadanía en el proceso de aprobación de los proyectos sujetos al estudio de Impacto Ambiental y Social. A través de este mecanismo la SeMADeS. Lo cual habilita un espacio institucional para que todos aquellos que puedan verse afectados o tengan interés respecto a un proyecto expresen su opinión sobre el mismo. El poder publico en esta instancia puede expresar sus consideraciones, las cuales no van a tener efectos vinculantes. Pero la SeMADeS debe tener en cuenta estas acotaciones en el momento de tomar decisiones ya que mejorará la calidad de las mismas. En el caso de ser desestimadas, se debe fundamentar tal decisión debida y racionalmente, de acuerdo a lo estipulado en los arts. 50 y 51 de la Ley Nº 7070. (ver apéndice C) La presente medida de acción debería ser la principal fuente de reglamentación de los proyectos que se realicen en la zona y que pongan en riesgo la estabilidad medioambiental. Generando así un espacio lo suficientemente fuerte para agrupar a todas las inquietudes de la población en general.


A modo de síntesis y para concluir este trabajo, ya habiendo expuesto todos los argumentos favorables a la hipótesis, solo queda decir que es muy probable que los hechos ocurridos en el verano del 2005-2006 volverán a suceder, talvez no este año, quizás el próximo o recién dentro de veinte años, pero es seguro que si la población de Tartagal no se levanta y pone fin a los atropellos de esas personas que se hacen llamar representantes, que solo representan a una pequeña porción de la sociedad, y ni siquiera de la sociedad tartagalense. Estos sucesos volverán a ocurrir y quien sabe talvez , hasta podrían ser peores.
Así que este proyecto al haber comprobado su hipótesis asume la responsabilidad de denunciar al Gobierno de la Provincia de Salta, en todas sus facciones por la violación del Art. 22 de la Declaración de los Derechos Humanos. Esperando que sirva de ejemplo a todas aquellas personas que se sientan afectadas y disminuidas de alguna manera por el accionar deplorable del gobierno de turno.

Anónimo dijo...

Es momento de finalizar con este trabajo de investigación. Vivenciar la crisis desde un lugar casi cercano a los que la padecieron es un resultado muy satisfactorio de esta experiencia.

Tartagal, ciudad capital del Departamento San Martín, ubicada a 1.800 Km. de la Capital Federal y a 356 Km. de la Capital de la Provincia de Salta, atravesó, durante el período fines del mes de Marzo/principios del mes de Abril, por un profunda situación de crisis: fuertes precipitaciones azotaron en toda la zona y sus alrededores, provocando así el ensanchamiento de varios arroyos, entre ellos el de Cuña Muerta, Zanja Honda, Capiazuti y Virgen de la Peña; pero lo más grave fue el ensanchamiento del Río Tartagal, el río homónimo de la ciudad, el cual la divide en dos sectores. Esto tuvo su origen en varias razones: obviamente, la naturaleza, los desmontes e incendios forestales realizados por empresas petroleras, agrícolas, etc., y además una cuestión política que apunta al abandono del Departamento San Martín y a la prioridad que se le brinda a la Capital Provincial debido a que es el mayor centro de atracción turística del país. Esto trajo apareja varias consecuencias, entre las cuales se ubican el progresivo desmoronamiento de las márgenes norte y sur del Río Tartagal, la caída de la pasarela que comunicaba a Villa Saavedra con el casco céntrico, la destrucción de las obras de canalización del río y la profundización de su cauce, pero el resultado más terrible fue el derrumbe de numerosas viviendas que estaban ubicadas en la ribera del río, a lo largo de Bº Los Payos, Villa Saavedra, Tomás Ryan y Tomás Sánchez, por lo que alrededor de 207 familias debieron ser evacuadas en, en un primer momento, en la dos sedes de Cáritas en la ciudad, luego, en las Escuelas de Frontera y Uriburu, y más tarde, el gobierno los hospedó en un hotel céntrico de la ciudad, cuyo costo es abonado por la Provincia de Salta. Las soluciones más inmediatas fueron la ubicación de los evacuados en los centros elegidos con ese fin, y luego, se procedió a la construcción de viviendas en el barrio ubicado detrás del Barrio Pórtico y en Bº Luján. Sobre el Río Tartagal también se están realizando obras para la recanalización del mismo y para evitar que una catástrofe similar vuelva a ocurrir.

Tal como lo asegura el artículo Nº 3 de la Declaración de los Derechos Humanos, todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona, y como lo asegura el artículo 17, todo individuo tiene derecho a la propiedad privada. El Estado es el encargado de tomar medidas inmediatas para asegurar que todos tengan un lugar digno donde vivir, trabajo, educación y salud adecuada, y aunque no puedan garantizar estos derechos en su totalidad, tiene la obligación de ir realizando acciones para lograrlo; además es el Estado el que debe proteger a los grupos en situación de vulnerabilidad, entre ellos los “nuevos pobres”, los “pobres estructurales” y los indigentes.

No sólo los que perdieron su casa se vieron afectados por la situación. Los no afectados materialmente también sintieron que de alguna u otra forma padecían las consecuencias de la situación. Uno de los interrogantes que se plantearon al comienzo de este trabajo fue que sintieron éstos últimos por la situación. Para poder responder a esta pregunta se recurrió a la entrevista, los resultados fueron que la mayoría sintió impotencia por no poder hacer nada para salvar las casas que se estaban cayendo debido al debilitamiento de las márgenes del río, también sintieron pena, tristeza, y sobre todo, miedo porque nadie puede asegurar que algo similar no volverá a ocurrir a fin de año, ni el Estado que es el encargado de garantizar la seguridad puede hacerlo. Las personas entrevistadas también aportaron algunas de las posibles soluciones, entre las que se encuentran: la recanalización de los caudales de agua del río, construcción de cementos y hierros para evitar nuevos desmoronamientos, estudios en las altas cumbres para que se tenga un mejor panorama de la situación y la ejecución de los convenios firmados en el mes de abril entre la provincia y la nación, y entre el municipio y la COREBE.

Continuando con las apreciaciones obtenidas de los no afectados materialmente, se pudo obtener el siguiente dato: según ellos, no sólo no se cumplía el artículo que asegura que toda persona tiene derecho a la seguridad y a la libertad, sino que también afirman que no se cumplió el Artículo Nº 17, el cual afirma que todo individuo tiene derecho a la propiedad privada.

De esta manera, es posible reformular la hipótesis inicial, en el cual se afirmaba que durante la crisis que atravesó Tartagal no se garantizó la seguridad, la libertad y la vida de las personas. La hipótesis reformulada quedaría de la siguiente manera: durante la situación de crisis, no se garantizó la vivienda digna y propia de cada individuo, ni la seguridad, ni la libertad.”

A continuación se expondrán los argumentos de dicha afirmación:
• El derecho a la vida se cumplió porque a raíz de la crisis, no hubo ninguna víctima fatal.
• La seguridad no se garantizó ya que en los centros indicados como lugares para los evacuados nadie podía asegurar que las condiciones higiénicos, sanitarias, etc., eran las mejores. Un ejemplo del incumplimiento de este derecho es el caso de Cecilia, la niña de 7 años, alojada en un hotel céntrico de la ciudad, quien mientras jugaba con su hermanito, cayó del 3er. Piso y tuvo que ser trasladada a Salta debido a las heridas que tuvo.
• La libertad es algo que tampoco se cumplió. El ejemplo más preciso es el caso de Ricardo, el chico discapacitado, que, como consecuencia de que el río arrasó con su casa y en ella su silla de ruedas, está privado de su libertad en el mismo hotel que Cecilia, y no podrá salir hasta que alguien done una nueva silla, ya que no está al alcance de su madre adquirir una nueva.
• La vivienda digna y propia ya queda a la vista que es algo que no se les brindó a los habitantes de la ribera del río.

Ojalá esta investigación sirva para hacer que los habitantes conozcan sus derechos y hagan que sean cumplidos. La promoción de los Derechos Humanos es otro de los objetivos planteados al comienzo de la investigación, el cual se cree que se ha logrado.

Anónimo dijo...

CONCLUSIÓN – María Laura Corte

“Como respuesta a la crisis se producirán movimientos sociales, de los cuales muy pocos lograrán surgir como ONG, debido al prototipo de ciudadano pasivo que predomina en esta sociedad y que muchas veces se ve traducido en falta de compromiso social.”
De acuerdo a las investigaciones realizadas la hipótesis se reformula ya que si bien como respuesta a la crisis ecológica en Tartagal, se produjeron movimientos sociales, los que no se vieron traducidos en ONG (Organizaciones No Gubernamentales). Se afirma que como respuesta a la crisis ecológica - tomando como fecha de comienzo de la misma el día 31 de diciembre del 2005 - se gestaron en la ciudad de Tartagal movimientos sociales (diferentes manifestaciones del derecho de reunión) como marchas y actos de solidaridad entre vecinos. Pero se refuta que a partir de estos hechos que se pueden considerar como espontáneos y aislados; hayan surgido algún tipo de ONG (forma de ejercicio del derecho de asociación) como solución para las múltiples problemáticas surgidas por la crisis ecológica, la cual trajo aparejado un malestar social generalizado.
En cuanto a la delimitación de la lógica del trabajo es importante resaltar que en el transcurso de la investigación además de la lógica cuantitativa se utilizó la cualitativa, transformando la investigación en una de carácter pluralista. Esto ocurrió especialmente en el momento del análisis de los datos que aportaron las entrevistas realizadas a causa de que la hipótesis de trabajo se basa en fenómenos sociales que deben ser “comprendidos”, lo que implica alto grado de subjetividad.
La falta de una acción ciudadana organizada se explica a la luz de que, como lo afirma la hipótesis, en Tartagal predomina un prototipo de ciudadano pasivo en cuanto a unirse y organizarse con un fin común no solo para exigir a los gobernantes sino especialmente, para que surjan iniciativas independientes. Concibiendo al ciudadano como un protagonista de la vida política y la incidencia positiva de esto en términos de aumento de la calidad de vida.
Esta situación actual cobra sentido a partir de una mirada retrospectiva que da cuenta de políticas de estado que de una u otra manera contribuyeron al surgimiento de un ciudadano con escasa participación política. Ya sea por la pasividad que implicó el Estado Benefactor (conjunto de instituciones públicas que suministraban asistencia a los ciudadanos para elevar su calidad de vida y disminuir las desigualdades sociales) o por el temor surgido en la población como consecuencia del terror de Estado impuesto por las fuerzas militares del autodenominado Proceso de Reorganización Nacional. La dictadura militar, paradójicamente usó al estado para despolitizar a los ciudadanos de esa época y generar las condiciones para la inacción ciudadana. Dicho proceso, que logró su máxima expresión en la década del ’70, marca un punto de inflexión en el devenir histórico social, produciendo las condiciones de existencia de un sujeto que está lejos del pleno ejercicio político. A fines de la década de 1960, se produjeron una serie de acontecimientos protagonizados por jóvenes quienes irrumpieron así en la escena política, surgiendo grupos con un compromiso social y político hacia los sectores más desfavorecidos de la población. La respuesta desde el poder tomó la forma del terrorismo de Estado que instauró la última dictadura militar argentina (1976-1983) que tuvo como principales víctimas justamente a la juventud. Esta generación “acobardada”, son los actuales ciudadanos y son además, los referentes y formadores de los jóvenes de hoy.
Con el retorno a la democracia, en el año 1983 se produjo un resurgimiento en las posibilidades de protagonismo político, lo que convocó bastante a los jóvenes, pero que sin embargo termino por desilusionarlos, frente a la falta de credibilidad en los políticos.
Para concluir, cabe una referencia a los factores que inciden en el pleno ejercicio de los derechos de las personas, para que el ciudadano sea un “sujeto de derecho”deberá mediar el hecho de“apropiarse” de los mismos, a partir de la disposición personal y de ciertas condiciones comunitarias e institucionales.
Lo primero es el conocimiento y la convicción de las personas acerca de los derechos. Ese conocimiento y esa convicción deben ser construidos desde el inicio del proceso educativo de los futuros ciudadanos y básicamente desde tres guías: la familia, la escuela y hoy, los medios de comunicación. Lo segundo que se necesita es el acceso a los medios para ejercer esos derechos. Los tartagalenses tienen el derecho de reunión y asociación, está plasmado en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, pero si no tienen acceso a los medios para organizarse con otras personas para lograr un fin común, por más que estén convencidos y conozcan sus derechos, éstos siguen quedando en el campo de lo abstracto. No los pueden ejercer porque no tienen acceso.
La tercera cosa que se necesita es una protección institucional para el ejercicio de esos derechos. De nada sirve que los tartagalenses sepan que tienen el derecho de reunión y asociación, puedan tener un consenso de ideas comunes entre los vecinos y tengan los medios para el ejercicio de los mismos si no existe una estructura social, institucional y comunitaria al servicio del cuidado de esos derechos que los garanticen. Esta protección involucra al sistema judicial, policial, político y pasa también por el compromiso comunitario. Se hace referencia, entonces a la “efectivización de los derechos humanos”, hablamos de hechos y acontecimientos, de participación y actividades, de un protagonismo activo por parte de los sujetos titulares de los derechos (en este caso los ciudadanos de Tartagal), con miras a garantizar su pleno goce, disfrute y ejercicio. Esa efectivización, que se produce e instrumenta a través de las “medidas de acción positiva”, excede el ámbito sustancial y procesal, para las cuales solo y exclusivamente quedaría reservada la competencia de la protección jurisdiccional de los derechos cuando medien situaciones de amenaza y/o violación.
Desde el ámbito educativo la principal obligación es trabajar en la construcción del conocimiento y la convicción acerca de los derechos que asisten a las personas, en este caso vinculados a la iniciativa ciudadana. Entonces, escenarios sociales que promuevan y garanticen los derechos y las obligaciones de los ciudadanos son necesarios para el pleno desarrollo de la vida social basada en el compromiso comunitario de todos sus integrantes.
Pero esto sería el resultado de una historia, de un contexto, de una educación, de un medio social y familiar que posibilite y anime este protagonismo en un marco de responsabilidad.
Deben surgir de este contexto una búsqueda de espacios de participación ciudadana. Espacios de representatividad, de formación de asociaciones que intenten enfrentar y resolver las problemáticas de la región y de esta manera encontrar la forma de mejorar la distribución de los recursos y de generar instancias de crecimiento más equitativo.
La escuela, como institución central y dadora de normas, saberes, afectos, modelos de referencia se ha visto y se ve fuertemente impactada por la situación de crisis social (ver apéndice), por ser, además, la institución que más recepta y refleja la problemática del sistema social y a su vez, una de las que más trascendencia tiene en la vida de las personas. En este sentido cabe reflexionar acerca de la ineludible necesidad de fortalecer y consolidar los espacios educativos, así como la apertura de nuevas ofertas de formación acorde a las cambiantes necesidades regionales como respuestas pragmáticas a demandas educativas y sociales del contexto actual de Tartagal y como expresión de una vigorosa intencionalidad política y ética.
Los derechos políticos y su presupuesto, la participación política, constituyen herramientas fundamentales para el fortalecimiento de la democracia en todos los países del mundo, pero muy especialmente en aquellos que han sufrido interrupciones en la vigencia de su vida democrática, como la Argentina a partir de 1970. Las dictaduras militares impusieron restricciones a la sociabilidad, sobre todo de la juventud, el repliegue social, es decir, la tendencia al aislamiento, propia de la época, era fruto del temor legítimo por la absoluta indefensión del ciudadano frente al Estado. Así fue anatema en las instituciones educativas preguntar, dudar o reunirse. Incluso en la familia se despolitizó a las generaciones que hoy son ciudadanos, como recurso para salvarlos del destino de tantos jóvenes (ver apéndice).
Hoy se debe tener en claro que es indispensable la educación para el ejercicio de los derechos políticos (ver apéndice), ya que éstos comprometen a las personas no sólo en su libertad individual, sino también en relación con sus semejantes. Por otra parte, fortalece lazos de solidaridad y libertad porque exige el respeto por las diferencias y las ideas de los demás. En pocas palabras, contribuye a mejorar la convivencia.

Maria Laura Corte

Anónimo dijo...

Conclusión

La primera parte de la hipótesis se ve refutada al ver que los graficos indican que la mayoría conocia las posibilidades de accion ante la justicia ante los actos que violasen sus derechos, estos eran tanto de nivel educativo incompleto como más avanzado. Aunque vale aclarar que queienes No conocian tales derechos pertenecian en su totalidad a los estratos socioeconómicos más bajos de la población, tal como se planteaba inicialmente.
Si bien en los gráficos se ve una leve superioridad porcentual de los vecinos de bajo nivel educativo que responsabilizan solamente al gobierno por lo acontecido en comparación con lo vecinos de nivel educacional más elevado, se puede afirmar que aquí la hipótesis se ve refutada desde los números.
Pero remitiendo a los datos obtenidos por las entrevistas y la lectura de las notas presentadas, las cuales dan cuenta del desempeño del Rol del ciudadano, con lo cual se cumple una parte de la dualidad Actor-Esturctura (de Giddens), la otra parte para a tener la responsabilidad por haber sido advertido e instado a actuar, hablamos del gobierno. Es por esto que no podemos hablar de una refutación de la de esta segunda parte de la hipótesis.
La última parte de la hipótesis, que trata exclusivamente el cumplimiento del rol del ciudadano, se ve claramente afirmada puesto que los números indican que tanto creen haber cumplido, como que realmente lo han cumplido. Tanto desde la participación activa como también desde el pago de los impuestos y tasas, que corren por lo económico.
Tras haber planteado una hipótesis en la que se sostenía parcialmente que los habitantes ribereños, evacuados y autoevacuados afectados por la crisis del río Tartagal a principio de este año, que no poseían un nivel educativo básico y cuyos ingresos no eran los suficientes para satisfacer las necesidades básicas del individuo en esta sociedad, ignoraban la posibilidad que tenían a un “recurso efectivo ante la justicia que le ampare contra actos que violen sus derechos humanos fundamentales”, como lo establece el Articulo nº 8 de la Declaración universal de los Derechos Humanos.
Que, las personas pertenecientes a esos mismos estratos sociales y también afectados por la problemática que, tras todo lo investigado puede considerarse político-ambiental, depositan de manera única la responsabilidad en el gobierno, ya sea poder ejecutivo municipal, provincial o nacional como así también en el Consejo Deliberante Municipal o poderes legislativos nacionales y/o provinciales, sin contemplar sus deberes como ciudadano frente al estado estipulados tanto en la Constitución Nacional tras la reforma efectuada en el año 1994 o en el articulo nº 29 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, más conocido en la República Argentina como el Rol del Ciudadano, el cual aconseja un ciudadano más participativo, más activo, que supla las falencias del gobierno y controle el desempeño de la burocracia, es decir a los funcionarios públicos.
Del mismo modo que debe hacerlo con las nuevas inquisiciones del mundo de la política y de lo jurídico, como lo es en la preservación integra del medio ambiente.
Al hablar de estas nuevas inquisiciones, nos referimos a las legislaciones sobre el medio ambiente enmarcadas en la tercera generación de los Derechos Humanos, o al articulo nº 41 de la Constitución Nacional tras la reforma del año 1994, o de manera más especifica y casi única a nivel nacional, como lo es la Ley 7070 sobre protección del medio ambiente, buscan esa preservación integra por medio del concepto del ecodesarrollismo, que plantea una política en pos del desarrollo socio-económico sin dejar de lado, o más bien prestando gran importancia al lado ecológico, para así asegurar a las generaciones venideras la preservación de los recursos naturales.
El ciudadano, debe estar formado para relacionarse seria, comprometida, profunda y completamente con la sociedad que conforma y lo forma a si mismo, según Giddens sociólogo que plantea un tipo de estructuralismo. Para ello, es necesaria la educación, eje primario, donde parte la investigación. No podemos esperar nada de ciudadano si, en este caso de la problemática político-ambiental del río Tartagal, no conoce sobre las leyes que tienen inferencia directa sobre su entorno como la amplísima Ley 7070, o sobre sus posibilidades/deberes para con el estado desde su rol del ciudadano que le incita a ser más participativo y responsable aportando, criticando, construyendo… comprometiéndose, ni mucho menos si no conoce sobre el derecho de los Derechos Humanos, con una ya larga historia(producto de las atrocidades de la segunda guerra mundial).
Pero no solo debe hacerlo por meras formalidades y disposiciones gubernamentales. O porque es el medio más apropiado por el que se antecede a hechos, de magnitud como lo del río Tartagal, que podrían generarles perdidas, ya sea materiales o no, para así conseguir una relativa seguridad personal.
Debe ir en la búsqueda del bien común, de toda la comunidad o sociedad, sin distinción de intereses. Del mismo modo debe ir en la preservación del medio ambiente como tal, no como posible alterador del equilibrio que busca. Como un legado de la futura sociedad, como un bien común.
Algunos conocían tal deber del ciudadano, porque no lo cumplieron, más aún porque culpabilizan, y lo siguen haciendo, al gobierno de manera única. Es por esto que también se hace un enfoque desde la perspectiva sociológica de Juan Ezequiel García, sociólogo argentino que buscó en las raíces de los argentinos, en la época del Virreinato del río de la Plata, los motivos de la cultura de quebrantamiento de los layes, esa irrespetuosidad hacia las normas que rigen. Una base que aún define la estructura caracterizada por la desviación del integrante de esta sociedad. Y más aún, se puede visualizar la relación estrecha entre su postulado donde presta atención a los nativos de estas tierras y con las etnias que componen la sociedad de la ciudad de Tartagal. Podemos vislumbrar a la sociología como una excelente y detallista manera de entender, entendernos.
Sin embargo, otras tantas personas entendieron este Rol del ciudadano que nos plantea el modelo de estado argentino actual, y lo cumplieron a rajatabla, más allá del fin que perseguían. La responsabilidad corrió por cuenta del gobierno. Quizás el interrogante que abra las puertas se plantee aquí y se así: ¿Hubiese sido otra la respuesta del gobierno si TODOS hubiera conocido tales cuestiones y ejercido pacifica y ordenadamente su Rol del ciudadano? La leyes en la práctica nos proponen un modelo ecodesarrollissta, pero la práctica nos dice que más que nada existe un explotacionista. ¿Por qué que callamos? ¿Somos parte de esa práctica? Seguro si.
Por eso necesitamos apoyarnos en la educación para generar una conciencia ambiental y moral, donde conozcamos nuestros derechos, y naturalmente nuestros deberes.
Entonces vemos, que la hipótesis se cumple en parte, y en parte no.
Si bien la mayoría conoce el derecho de los Derechos Humanos, el Artículo 8, los afectados ya perdieron lo que habían anticipado. ¿Se necesita la fuerza de las masas para llegar? Podemos decir que el Estado no prioriza, o no da cuenta, o no quiere dar cuenta de las necesidades sociales. Aun teniendo los instrumentos pertinentes, como la Ley 7070.
Es evidente que los habitantes de bajos recurso económicos, que no pueden acceder a una educación mínima, responsabilizan solamente a las autoridades (en sus diferentes niveles y cargos). Sin acceder a lo que fue y es su responsabilidad como el Rol del Ciudadano. Porque no todos firmaron las notas presentadas por ciudadanos que si accedieron en su momento a una educación básica.
Entonces, es así, como retornamos a las responsabilidades del estado en materia de educación para generar conciencia colectiva y compromiso social y ambiental. Para generar y contar con los medios necesarios para la preservación del medio ambiente. Y así lograr el tan ansiado desarrollo. Desarrollo Sustentable. Desarrollo para todos. Los de ahora, los que vendrán.
Si bien, esta investigación se plantea luego de que hayan acontecidos los hechos lamentables que se conocen, es de vital importancia para que se aprenda del error.
Debe servir esta crisis para que Tartagal, para que Salte, para que Argentina, el Mundo se convierta en un lugar de preceptos verdes. Para que Tartagal sea transformado por TODOS hacia un municipio ecológico, un modelo a seguir, que enfrente la adversidad que nos depara el futuro.
Tratar de visualizar e instrumentar, según la estructura social argentina, el medio para que el estado llegue al ciudadano y viceversa. Todo ello no podrá ser posible sin la escucha, la participación, y la EDUCACION.
Crisis significa, crecer.

“La naturaleza no es un legado de nuestros padres, es un préstamo de nuestros hijos.”

Anónimo dijo...

Tal y como lo plantea Lucas: "La naturaleza no es un legado de nuestros padres, es un préstamo de nuestros hijos", también lo es el país en el que vivimos, por ello, todo aquello que contribuya a consolidar la vida nacional en base a los derechos humanos, exige ser compartido.

Como ciudadanos que son, uds. desarrollaron miradas interesantes y productivas que el Martes 5 del corriente mes, compartiremos desde distintos lugares.

Entre los "puntos fuertes" que trabajaron, vamos a destacar en función de la diversidad:

* Sociedad civil (Conty Eguía)
* La educación en tiempos de crisis (Gisel Angel, Ana Luz Cáceres.
* Estado anómico y concepciones sobre la relación hombre-naturaleza (Carolina Gómez)
* Rol de los medios de comunicación (Ana María Paz)
* Rol del Estado (Tony Oller)
* Rol de la defensoría del Pueblo
(Mirtha Esquinazi)
* Estructura social en tiempos de crisis (Paula Esper)
* Rol de la Iglesia (Andrea Rivero)
* Crisis: efectos psicológicos (Carolina Toledo)
* Nuevos actores sociales (Laura Corte)
* Rol del gobierno (Jimena Ontiveros)
* Medios de exibilidad (Florencia Restom)
* Persona - Individuo (Cintia Cruz)
* Usuarios y consumidores (Cecilia Mongelli)
* Rol del ciudadano (Lucas Iriarte)

Los esperamos dispuestos a "compartir miradas en pro de construir alternativas viables de superación".

Anónimo dijo...

Un punto fuerte que no podemos dejar de considerar:

* El medio ambiente, ¿cómo es y de quién es? (Mauricio Morales)

¿Están de acuerdo?

Anónimo dijo...

En el espacio "No todo lo que brilla es oro" deben subir su "mirada sociológica".

Matías, Marcelo y Andrés prepararán una síntesis del coloquio integrador y la colocarán como cierre del espacio "Miradas", todos los demás están invitados a enriquecer las producciones con opiniones, sugerencias, preguntas, etc.

Anónimo dijo...

Conclusión Coloquio
Reus
Rios Bru

Tesis: “Durante la crisis ecológica, ningún actor social actuó como ciudadano”

A partir de los argumentos planteados por los distintos alumnos se llegó a la conclusión que dicha tesis se reformula.
Primero en principal es necesario aclarar que para que los ciudadanos actúen como tales y participen activamente, deben conocer su rol, sus derechos, obligaciones y las formas de hacer valer los mismos.
El rol del ciudadano hace referencia a ciudadanos participantes de la transformación de la comunidad, logrando esto a través del compromiso y el conocimiento de la realidad y de los derechos que gozan las personas. Pero como se explicitó en los argumentos, estos ignoran sus derechos, ya que cuando en argentina se tenía un estado de bienestar, los habitantes se acostumbraron a que se les resuelvan los problemas sin saber nada al respecto de la política. Cuando se realizó la reforma de 1994 con la presidencia de Menem, los ciudadanos pasaron a ser más partícipes, pero sin saber utilizarlo, siendo personas despolitizadas.
El ciudadano tartagalense que intervino, que colaboró espontánea y desorganizamente en la búsqueda de una solución a la crisis ecológica ocasionada en las orillas del río Tartagal, lo hizo con un sentimiento de pertenencia y sin conocer todos los medios (audiencia pública, Habeas corpus, Habeas data y recurso de amparo) para evitar la crisis.
A pesar de esto, los habitantes al ver que el Estado, siendo el encargado de mantener el orden y el bien común, no cumplía con esto, desempeñaron un rol dinámico al tomar la iniciativa y tratar de realizar todo lo posible a su alcance, haciéndose valer por los medios apropiados, sin saber aplicar los medios de exigibilidad. Un claro ejemplo son los proyectos, las cartas documento enviadas al gobierno y las rifas realizadas por vecinos del barrio Los Payos, para obtener material para crear defensas en los márgenes del río.
Al cumplirse el rol del ciudadano temporalmente, nunca se crearon instituciones y/o organizaciones pertinentes que sigan trabajando y buscando soluciones para dicho problema. Lo que se hizo fue aplicar remiendas para solucionar el problema momentáneamente, en vez de buscar una solución definitiva que resuelva la crisis de una vez. Además, existieron instituciones que desempeñaron papeles fundamentales, como las organizaciones no gubernamentales (bomberos voluntarios, grupo chaguar y Cáritas), que como actores sociales ejercieron el rol de ciudadanos activos propuesto por el modelo de estado neoliberal que en la actualidad se vive en nuestro país. Otra institución que colaboró con las personas afectadas fue la escuela Vicente de Uriburu, la cual brindó sus instalaciones para las personas evacuadas.
Para finalizar, se debe destacar la concientización de las personas para saber ejercer con responsabilidad y eficiencia el rol del ciudadano.
Esto se debe fomentar desde las escuelas, ya que la misma es la base de la educación; esto llevaría a la cultura de participación ciudadana. Se cree que hoy en día la persona es un ciudadano más desde el momento que nace. Toda persona que tenga uso de razón debe saber desempeñar correctamente su rol de ciudadano.
El Estado debe apoyar la fomentación desde las escuelas, ya que es el encargado de brindar la educación. El mismo debe hacer cumplir las leyes existentes para que de esta manera el ciudadano goce de sus derechos y sepa administrarlos.




Reus, Emiliana
Rios Brú, Andrés

Anónimo dijo...

Conclusión Coloquio


Tesis: “Durante la crisis ecológica, ningún actor social actuó como ciudadano”

A partir de los argumentos planteados por los distintos alumnos se llegó a la conclusión que dicha tesis se reformula.
Primero en principal es necesario aclarar que para que los ciudadanos actúen como tales y participen activamente, deben conocer su rol, sus derechos, obligaciones y las formas de hacer valer los mismos.
El rol del ciudadano hace referencia a ciudadanos participantes de la transformación de la comunidad, logrando esto a través del compromiso y el conocimiento de la realidad y de los derechos que gozan las personas. Pero como se explicitó en los argumentos, estos ignoran sus derechos, ya que cuando en argentina se tenía un estado de bienestar, los habitantes se acostumbraron a que se les resuelvan los problemas sin saber nada al respecto de la política. Cuando se realizó la reforma de 1994 con la presidencia de Menem, los ciudadanos pasaron a ser más partícipes, pero sin saber utilizarlo, siendo personas despolitizadas.
El ciudadano tartagalense que intervino, que colaboró espontánea y desorganizamente en la búsqueda de una solución a la crisis ecológica ocasionada en las orillas del río Tartagal, lo hizo con un sentimiento de pertenencia y sin conocer todos los medios (audiencia pública, Habeas corpus, Habeas data y recurso de amparo) para evitar la crisis.
A pesar de esto, los habitantes al ver que el Estado, siendo el encargado de mantener el orden y el bien común, no cumplía con esto, desempeñaron un rol dinámico al tomar la iniciativa y tratar de realizar todo lo posible a su alcance, haciéndose valer por los medios apropiados, sin saber aplicar los medios de exigibilidad. Un claro ejemplo son los proyectos, las cartas documento enviadas al gobierno y las rifas realizadas por vecinos del barrio Los Payos, para obtener material para crear defensas en los márgenes del río.
Al cumplirse el rol del ciudadano temporalmente, nunca se crearon instituciones y/o organizaciones pertinentes que sigan trabajando y buscando soluciones para dicho problema. Lo que se hizo fue aplicar remiendas para solucionar el problema momentáneamente, en vez de buscar una solución definitiva que resuelva la crisis de una vez. Además, existieron instituciones que desempeñaron papeles fundamentales, como las organizaciones no gubernamentales (bomberos voluntarios, grupo chaguar y Cáritas), que como actores sociales ejercieron el rol de ciudadanos activos propuesto por el modelo de estado neoliberal que en la actualidad se vive en nuestro país. Otra institución que colaboró con las personas afectadas fue la escuela Vicente de Uriburu, la cual brindó sus instalaciones para las personas evacuadas.
Para finalizar, se debe destacar la concientización de las personas para saber ejercer con responsabilidad y eficiencia el rol del ciudadano.
Esto se debe fomentar desde las escuelas, ya que la misma es la base de la educación; esto llevaría a la cultura de participación ciudadana. Se cree que hoy en día la persona es un ciudadano más desde el momento que nace. Toda persona que tenga uso de razón debe saber desempeñar correctamente su rol de ciudadano.
El Estado debe apoyar la fomentación desde las escuelas, ya que es el encargado de brindar la educación. El mismo debe hacer cumplir las leyes existentes para que de esta manera el ciudadano goce de sus derechos y sepa administrarlos.




Reus, Emiliana
Rios Brú, Andrés

Anónimo dijo...

Conclusión Coloquio


Tesis: “Durante la crisis ecológica, ningún actor social actuó como ciudadano”

A partir de los argumentos planteados por los distintos alumnos se llegó a la conclusión que dicha tesis se reformula.
Primero en principal es necesario aclarar que para que los ciudadanos actúen como tales y participen activamente, deben conocer su rol, sus derechos, obligaciones y las formas de hacer valer los mismos.
El rol del ciudadano hace referencia a ciudadanos participantes de la transformación de la comunidad, logrando esto a través del compromiso y el conocimiento de la realidad y de los derechos que gozan las personas. Pero como se explicitó en los argumentos, estos ignoran sus derechos, ya que cuando en argentina se tenía un estado de bienestar, los habitantes se acostumbraron a que se les resuelvan los problemas sin saber nada al respecto de la política. Cuando se realizó la reforma de 1994 con la presidencia de Menem, los ciudadanos pasaron a ser más partícipes, pero sin saber utilizarlo, siendo personas despolitizadas.
El ciudadano tartagalense que intervino, que colaboró espontánea y desorganizamente en la búsqueda de una solución a la crisis ecológica ocasionada en las orillas del río Tartagal, lo hizo con un sentimiento de pertenencia y sin conocer todos los medios (audiencia pública, Habeas corpus, Habeas data y recurso de amparo) para evitar la crisis.
A pesar de esto, los habitantes al ver que el Estado, siendo el encargado de mantener el orden y el bien común, no cumplía con esto, desempeñaron un rol dinámico al tomar la iniciativa y tratar de realizar todo lo posible a su alcance, haciéndose valer por los medios apropiados, sin saber aplicar los medios de exigibilidad. Un claro ejemplo son los proyectos, las cartas documento enviadas al gobierno y las rifas realizadas por vecinos del barrio Los Payos, para obtener material para crear defensas en los márgenes del río.
Al cumplirse el rol del ciudadano temporalmente, nunca se crearon instituciones y/o organizaciones pertinentes que sigan trabajando y buscando soluciones para dicho problema. Lo que se hizo fue aplicar remiendas para solucionar el problema momentáneamente, en vez de buscar una solución definitiva que resuelva la crisis de una vez. Además, existieron instituciones que desempeñaron papeles fundamentales, como las organizaciones no gubernamentales (bomberos voluntarios, grupo chaguar y Cáritas), que como actores sociales ejercieron el rol de ciudadanos activos propuesto por el modelo de estado neoliberal que en la actualidad se vive en nuestro país. Otra institución que colaboró con las personas afectadas fue la escuela Vicente de Uriburu, la cual brindó sus instalaciones para las personas evacuadas.
Para finalizar, se debe destacar la concientización de las personas para saber ejercer con responsabilidad y eficiencia el rol del ciudadano.
Esto se debe fomentar desde las escuelas, ya que la misma es la base de la educación; esto llevaría a la cultura de participación ciudadana. Se cree que hoy en día la persona es un ciudadano más desde el momento que nace. Toda persona que tenga uso de razón debe saber desempeñar correctamente su rol de ciudadano.
El Estado debe apoyar la fomentación desde las escuelas, ya que es el encargado de brindar la educación. El mismo debe hacer cumplir las leyes existentes para que de esta manera el ciudadano goce de sus derechos y sepa administrarlos.




Reus, Emiliana
Rios Brú, Andrés

Anónimo dijo...

Felicitaciones por esa conclusión de cierre!!!

Al leerla, emergió el siguiente planteo:

En la siguiente situación hipotética:

El gobierno y la escuela cumplen su rol respecto a enseñar desde la teoría y la práctica, el ejercicio de la ciudadanía...sin embargo, los alumnos se resisten desde ambos lugares o desde uno a "aprehenderlo"...

¿Qué hacemos? ¿Hay responsables?

Un abrazo!!!